Cada vez es más habitual que la gente que se compra un eléctrico llegue con más dudas sobre el cargador de casa que sobre el propio coche. Tiene su lógica: el coche te lo explica el concesionario, pero el cargador te lo tienes que currar tú, o dejarlo en manos de un instalador que a veces te lo cuenta en dos frases y sale corriendo. Así que vamos a desmontarlo con calma: cómo funciona un cargador doméstico en monofásico, qué es eso del control dinámico de potencia, qué pinta el balanceo de cargas, para qué sirve la app, y sobre todo, cómo se conecta todo esto con unas placas solares para no tirar el dinero.
Lo primero: qué significa cargar en monofásico
La inmensa mayoría de viviendas en España tienen una acometida monofásica, es decir, un único conductor de fase más el neutro. Esto limita la potencia máxima que puedes meter por ese cargador, porque la potencia en corriente alterna monofásica depende de tres cosas: la tensión (230V fija, no la tocas), la intensidad (los amperios que dejes pasar) y el factor de potencia (que en un cargador de coche, al ser una carga prácticamente resistiva controlada por electrónica, se acerca mucho a 1).
La fórmula que manda aquí es simplemente P = V x I. Con 230V, si tu cargador está configurado a 16A, tienes unos 3,68kW. Si subes a 32A (el máximo habitual en un cargador doméstico monofásico bien dimensionado), llegas a unos 7,4kW. Ese 7,4kW es el techo típico que vas a ver anunciado en casi cualquier cargador doméstico «monofásico» del mercado (Wallbox Pulsar, Huawei, Zaptec, v2c, Ohme, etc.). Si necesitas más potencia que eso, ya hay que hablar de trifásico, y ahí la cosa cambia bastante (hasta 22kW), pero eso da para otro artículo.
Aquí es donde mucha gente se lleva la primera sorpresa: no basta con que el cargador «pueda» dar 7,4kW. Tu instalación eléctrica tiene que aguantarlo también. Esto significa mirar tres cosas antes de nada:
- La potencia contratada con la comercializadora. Si tienes contratados 5,75kW para toda la casa y el cargador solo pide 7,4kW, cuando encienda el horno a la vez que carga el coche, salta el ICP (o el limitador de potencia del contador digital) y te quedas sin luz en toda la casa.
- La sección de cable y la protección magnetotérmica desde el cuadro hasta el cargador, dimensionadas para el amperaje que vas a exigir de forma continua durante horas, que es un régimen de trabajo bastante más exigente que el de un electrodoméstico normal.
- El diferencial, que en cargadores de coche eléctrico tiene que ser de tipo A o B según normativa, porque la electrónica de carga puede generar corrientes de fuga con componente continua que un diferencial normal tipo AC no detecta bien.
Control dinámico de potencia: el cargador que no se pasa de frenada
Aquí es donde entra uno de los conceptos más útiles y menos entendidos de los cargadores modernos: el control dinámico de potencia, a veces llamado «power sharing» o «dynamic load management» en las fichas técnicas.
La idea es sencilla de explicar con un ejemplo. Imagina que tienes contratados 5,75kW. Si tu cargador simplemente diera siempre los 7,4kW a saco sin enterarse de nada más, en el momento en que encendieras la vitrocerámica, el horno y la lavadora a la vez que cargas el coche, te ibas a quedar sin suministro seguro. El control dinámico de potencia soluciona esto poniendo al cargador a «escuchar» en tiempo real cuánta potencia está consumiendo el resto de la casa, normalmente mediante una pinza amperométrica (CT clamp) instalada en el cuadro general, junto a la entrada de la acometida.
Con esa información, el cargador hace más o menos este razonamiento constantemente, varias veces por segundo: «tengo contratados 5,75kW en total, el resto de la casa está tirando de 2kW ahora mismo, así que puedo darle al coche hasta 3,75kW sin pasarme del límite». Si en ese momento se enciende el horno y el consumo de la casa sube a 4kW, el cargador reduce automáticamente la corriente que le da al coche para no superar nunca la potencia contratada. Cuando el horno se apaga, el cargador vuelve a subir la potencia de carga poco a poco.
Esto tiene dos beneficios enormes en la práctica: evitas que salte el ICP constantemente (que además de la faena de tener que ir a rearmarlo, corta también neveras, congeladores, etc.), y te permite aprovechar al máximo la potencia contratada que tengas sin necesidad de subirla artificialmente solo para el coche, cosa que suele costar dinero extra en la factura cada mes.
Balanceo de cargas: cuando hay más de un coche o más de un punto
El balanceo (load balancing) es un primo hermano del control dinámico, pero pensado para cuando tienes varios cargadores compartiendo la misma acometida: por ejemplo una comunidad de vecinos con varias plazas de garaje electrificadas, o simplemente una casa con dos coches eléctricos y dos puntos de carga.
El sistema de balanceo reparte la potencia disponible entre todos los puntos que están cargando en ese momento, según reglas que se pueden configurar: reparto igualitario (si hay 11kW disponibles entre dos coches, cada uno recibe hasta 5,5kW), por prioridad (el coche que llegó primero tiene preferencia y al segundo se le da lo que sobra), o por horario. Muchos fabricantes (Wallbox con su función «Power Boost», Huawei, Schneider con su EVlink) ya integran esta lógica de serie combinando varios cargadores de la misma marca en la misma instalación, comunicándose entre sí normalmente por wifi o por un módulo maestro conectado al cuadro.
La app: no es un capricho, es donde vive la inteligencia
Todo lo anterior (control dinámico, balanceo, programación horaria) necesita algún sitio donde configurarse, y ese sitio es casi siempre la app del fabricante. No es simplemente para «ver bonito cuánto ha cargado el coche», aunque también sirve para eso. Las funciones que de verdad marcan la diferencia en el día a día suelen ser:
- Programación horaria: cargar solo en horas valle de tu tarifa (normalmente de madrugada), para pagar el kWh más barato.
- Límite de potencia e intensidad configurable manualmente, útil si al final decides no depender del automatismo del CT clamp.
- Estadísticas de consumo, para saber cuántos kWh ha tirado el coche en el mes y hacerte una idea de cuánto te está costando realmente cargar en casa frente a un poste público.
- Control remoto: arrancar o parar la carga desde el móvil sin tener que bajar al garaje.
- Integración con el excedente solar, que es el punto que seguramente más te interesa si tienes placas, y al que vamos ahora.
Cargar con excedentes solares: aquí está el verdadero ahorro
Si tienes una instalación fotovoltaica en casa, este es probablemente el motivo real por el que te interesa un cargador «inteligente» y no uno básico de los de enchufar y ya está. La idea de cargar con excedentes es muy simple de entender y muy satisfactoria de ver funcionar: en vez de cargar el coche a la potencia máxima sin más, el sistema calcula en cada momento cuánta energía están generando tus placas por encima de lo que está consumiendo la casa, y destina esa energía sobrante (el excedente) a cargar el coche, en lugar de dejar que se vaya a la red a cambio de la compensación de excedentes, que en la mayoría de tarifas paga bastante menos de lo que te cuesta comprar esa misma energía de la red.
Dicho con números para que se vea claro: si un mediodía soleado tus placas están generando 4kW, tu casa está consumiendo 1kW (nevera, algún electrodoméstico, standby de aparatos), tienes 3kW de excedente disponible. Un cargador con función solar detecta esos 3kW libres y empieza a cargar el coche con esa potencia, ajustándose constantemente según sube o baja la generación (por una nube que pasa, por ejemplo) o el consumo de la casa (si enciendes la lavadora, el cargador cede potencia automáticamente para no tirar de la red).
Esto se puede montar de varias formas según el ecosistema que tengas:
- Solución cerrada del propio fabricante del cargador: algunos cargadores (Wallbox con su gama Quasar o su app junto a un medidor de excedentes, v2c Trydan, Huawei con su ecosistema FusionSolar) ya traen esta función integrada de fábrica, simplemente necesitas un medidor o pinza amperométrica en el punto de conexión a red que le informe al cargador de cuánto excedente hay en cada momento.
- Solución abierta con Home Assistant y evcc: si tu inversor solar y tu cargador son de marcas distintas (por ejemplo un inversor Huawei y un cargador de otra marca), puedes montar la lógica tú mismo con software libre. evcc es un proyecto open source pensado exactamente para esto: se conecta por Modbus TCP o por API al inversor solar para leer la generación y el consumo en tiempo real, y por su lado se conecta al cargador (soporta decenas de marcas) para regular la corriente de carga según el excedente disponible. Se puede alojar tranquilamente en un NAS con Docker o en una Raspberry Pi, y se integra de maravilla con Home Assistant si ya lo tienes montado para el resto de la casa.
La ventaja de la solución abierta es la flexibilidad (puedes mezclar marcas, meter reglas propias, integrarlo con otros dispositivos de casa) pero exige un poco más de mano trasteando con configuraciones. La solución cerrada del fabricante suele funcionar «de fábrica» sin complicarte la vida, pero te ata a comprar todo de la misma marca.
Los modos de carga solar más habituales
Casi todos los sistemas de carga solar, sea cual sea el fabricante o si usas evcc, te dejan elegir entre varios modos de comportamiento:
- Solo excedentes (PV only / Sólo sol): el coche únicamente carga con la energía sobrante de las placas. Si un día está nublado y no hay excedente, el coche simplemente no carga (o carga muy despacio, a ratos). Es el modo que más ahorra, pero el más lento e impredecible.
- Mínimo + excedentes (Min + PV): se garantiza una potencia mínima de carga (por ejemplo 1,4kW constantes, el mínimo que suelen aceptar los coches) aunque no haya sol suficiente, y por encima de ese mínimo se añade lo que sobre de las placas. Es un término medio entre ahorro y garantía de que el coche siempre avanza algo.
- Rápido (Fast / Now): se ignora el excedente y se carga a la máxima potencia posible, tirando de red si hace falta. Útil cuando necesitas el coche cargado sí o sí en poco tiempo y el ahorro pasa a segundo plano.
Lo bueno de tener estos tres modos es que puedes combinarlos según el día: entre semana, si no tienes prisa, dejas el coche en modo solo excedentes o mínimo + excedentes durante el día, aprovechando las horas de sol mientras estás en el trabajo. Si un día necesitas el coche cargado esa misma tarde para un viaje, cambias a modo rápido desde la app y en un par de horas lo tienes listo, asumiendo que esa carga la pagarás a precio de red.
Un apunte sobre la batería solar, si tienes
Si además de placas tienes batería de acumulación en casa, la lógica se complica un pelín más, porque entra un tercer actor en juego: ahora hay que decidir qué prioridad tiene cada consumo sobre el excedente. Lo habitual es priorizar primero el consumo de la casa, después cargar la batería doméstica hasta un nivel mínimo de seguridad, y solo el excedente que sobre después de eso destinarlo al coche. Esto evita la situación un poco absurda de vaciar la batería de casa para meterle energía al coche y luego, por la noche, tener que comprar energía de la red para la casa porque la batería se ha quedado a cero. La mayoría de sistemas avanzados (evcc incluido) permiten configurar exactamente este orden de prioridades.
Resumiendo, para quedarte con lo importante
- En monofásico, el techo realista de un cargador doméstico son 7,4kW (32A a 230V), y antes de instalar nada hay que revisar potencia contratada, sección de cable, protecciones y diferencial adecuado.
- El control dinámico de potencia evita que el cargador te haga saltar el ICP, ajustando en tiempo real cuánto le da al coche según lo que consuma el resto de la casa.
- El balanceo hace lo mismo pero repartiendo potencia entre varios puntos de carga que comparten la misma acometida.
- La app es donde configuras horarios, límites y, sobre todo, la integración con el excedente solar.
- Cargar con excedentes solares es, con diferencia, la forma más barata de mover un coche eléctrico si ya tienes placas en casa, y se puede montar tanto con el ecosistema cerrado del fabricante como con soluciones abiertas tipo evcc y Home Assistant si te gusta tener el control fino de todo.
Al final, un cargador doméstico bien configurado deja de ser un simple enchufe grande y se convierte en una pieza más de la gestión energética de la casa, trabajando codo con codo con las placas solares y con el resto de consumos para que no se te dispare la factura ni la instalación se quede corta un día cualquiera.

